High School Musical: el desafÃo, Argentina
Varias producciones se ruedan en Buenos Aires, entre ellas dos versiones de “High School Musical: el desafÃo”, “El ratón Pérez 2″ y “Un novio para mi mujer”, protagonizada por Adrián Suar. Una mirada a un fenómeno que incluye varias filmaciones más y que no parece agotarse.
El carrito de la Costanera está a pleno. Los mozos van y vienen entre las mesas, y los churrascos, ravioles y huevos fritos humean ante los comensales. Pero son las nueve de la mañana de un lunes, los que están en las mesas son extras y la comida va a dejar de humear cuando se repita la toma por décima vez. Es el rodaje de Un novio para mi mujer, pelÃcula de Juan Taratuto.
Mientras tanto, en la terraza del hotel Sheraton El ratón Pérez 2, entraba en la recta final del rodaje con actores. Ahora, la pelÃcula de Andrés Schaer está en la etapa de animación. En el barrio Saavedra, al mismo tiempo, hay otro despliegue de faroles, cámaras y personas en el rodaje de la versión argentina de High School Musical. La mexicana también se filma acá, en las mismas locaciones, y con gran parte del mismo equipo.
El boom de rodajes no termina aquÃ: en algún lugar de la ciudad, en este momento, se están filmando también Motivos para no enamorarse, de Mariano Mucci, con Celeste Cid y Jorge Marrale; Sangre en el PacÃfico, de Boy Olmi; Los superagentes, la nueva generación, con Fabián Gianola, DarÃo Lopilato, Christian Sancho y Florencia de la V; y La leyenda, con Pablo Rago, Leonora Balcarce, BenjamÃn Rojas y Carlos Belloso.
Dentro de este prolÃfico panorama de rodajes, Patagonik ocupa un rol central: tanto la pelÃcula de Taratuto como El ratón Pérez 2 y las dos versiones de High School Musical son de esa productora. Esta casualidad es auspiciosa para Patagonik, que está en plena etapa de cambios. Luego del ingreso de Pol-ka a la compañÃa, asumieron los que estaban a cargo del departamento de cine de la productora de Adrián Suar: Juan Pablo Galli en la gerencia general, y Juan Vera en la gerencia artÃstica.
“La idea es dar cabida a diferentes expresiones, no queremos caer en esta cosa de cine comercial vs. cine de autor —explica Vera—, porque no me parece que estén en veredas opuestas. Se puede hacer cine de autor y tener una mirada puesta en el espectador.”
Un ejemplo del tipo de cine al que se refiere Vera es Lluvia, de Paula Hernández, que se estrena este jueves. Es el primer estreno “en la nueva gestión”. Otro ejemplo es Leonera, de Pablo Trapero, que Patagonik coprodujo con Matanza Cine. Después están estas cuatro pelÃculas en rodaje, y muchÃsimos proyectos, que van desde un filme de terror de bajo presupuesto dirigido por Daniel de la Vega (Ataúd blanco), hasta una comedia con Florencia Bertotti a filmarse a fines de año, con el tÃtulo provisorio de Esmeralda.
Sobre esta nueva etapa de la productora, Galli dice: “Decidà que no sólo sea un cambio de imagen, sino también de metodologÃa”. Por eso están acondicionando un edificio de cinco pisos en Villa Crespo, adonde funcionarán las oficinas. Y tendrá una novedad: un segundo piso dedicado a la animación, porque la idea es darle mucha importancia a ese género. Ahora están desarrollando los personajes de Galileo, proyecto de Leandro Panetta. Es un filme de alto presupuesto para el que están buscando productores franceses o italianos.
¿Es imposible hacer ese tipo de pelÃculas sin depender de la coproducción?
Vera: Es un momento difÃcil. Del 2001 para acá subieron los costos de producción de una pelÃcula, con la inflación y el dólar que pasó de 1 a 3. Entonces cambió mucho la ecuación. Uno tiene que pensar más en el mercado externo.
Galli: Es inconcebible imaginar un proyecto cinematográfico pensando sólo el negocio en la Argentina. Sà o sà tenés que hacerte de mercados afuera.
¿Y afuera qué buscan?
Vera: TodavÃa existe ese prejuicio que tienen las compañÃas afuera, que esperan ver de América latina pobreza y corrupción. Pero lo que se está abriendo mucho para cualquier tipo de pelÃculas es la venta a las televisiones. Hemos vendido mucho a los Estados Unidos y las comedias de Adrián a HBO, Univisión, Cinecanal…
Como sugiere Vera, el negocio está cambiando, porque está cambiando el consumo. Las salas de cine ya no son el templo sagrado en donde viven las pelÃculas. Pero el arte del cine está lejos de morir. Cualquiera que camine por Buenos Aires y se cruce con uno de los tantos rodajes, puede comprobarlo.
(Clarin.com)







